
A veces empiezo a pintar el lienzo con una idea en mi cabeza pero termina una obra diferente. Pasa algo en el proceso, toma otra ruta y no me gusta forzarlo aplicando la idea inicial.
Eso me pasó con esta obra, la idea era pintar la canoa bajo un árbol frondoso pero aquel día vivimos un eclipse y lo pinté. Me gustó ese mundo indefinido que se creó y en mi mente siempre entro a mis mundos de colores, los visito y recorro. Sentía que desembarcaba en otro mundo y me invitaba a descubrirlo aun con un poco de luz de luna.
80x100cm
Óleo sobre lienzo